Protege tu motivación

En realidad, lo más complicado de tener éxito es encontrar la motivación día tras día, hacer acopio de fuerzas para seguir adelante aunque no podamos constatar los resultados.

De hecho, en vez de pensar en la motivación como algo que encontramos al azar, lo más conveniente sería compararla con una llama. La llama puede durar mucho o apagarse rápidamente, depende de cuánto cuidado pongas en protegerla y alimentarla.

Por eso, es importante que cada día recuerdes tu objetivo final. A veces, cuando nos vemos repletos de pequeñas tareas (que son necesarias pero aburridas), corremos el riesgo de perder la motivación. Entonces es suficiente con recordar por qué estamos haciendo eso, cuál es nuestro objetivo final.

Piensa que el camino hacia el éxito a veces es como tejer una gran alfombra. Hay ocasiones en las que nos toca estar en la parte inferior, trabajar mucho y no apreciar los avances sino tan solo un entramado sin sentido de hilos y nudos. Sin embargo, cuando logramos ver la parte superior de la alfombra, nos damos cuenta de que todo tiene sentido y regresamos más motivados para seguir tejiendo, desde la parte de abajo.